Nomeolvides

nomeolvidesYo guardo todo. No creo en eso de que hay que desprenderse de las cosas viejas para dejar espacio a las cosas nuevas. De última, siempre se puede comprar un mueble más y seguir guardando. Es más, siento pena por esos pobres infelices que aparecen en la tele acusados por su propia familia de ser acumuladores compulsivos. ¡Su propia familia los denuncia y los obliga a tirar toda una vida de recuerdos! No se dan una idea del daño que hacen.

Por ejemplo, yo tengo una pésima memoria, por lo cual me sirve guardarlo todo, para no olvidar. Cada cosa conservada, por más insignificante que parezca, representa algún momento memorable de mi vida, algo que vale la pena recordar. Para otro ese boleto capicúa, esa entrada de cine, esa monedita de Uruguay, esa piedrita de Córdoba, y así, son cositas para tirar. Pero no para mí. Es verdad sin embargo, que a veces mi método no da resultado, porque justamente por mi problema, me olvido de dónde guardé lo que busco, o encuentro cosas tan olvidadas que parecen ajenas. Hoy por ejemplo, me volví loco buscando unos comprobantes por un quilombo que tengo con el contador. No me acuerdo dónde los guardé. Revisé hasta las cajas más viejas y nada.

Así fue que encontré una amarillenta boleta de depósito sin completar de un banco que, y esto lo recuerdo bien, se fundió allá por 1985, pero no me acuerdo si tuve cuenta ahí. ¡Mierda, casi 30 años que tengo esto! Estaba un poco arrugada y le faltaban algunos pedacitos ¿la habré roto yo, o fueron las ratas? Bueh, no sé, pero lo interesante es que estaba escrita en el reverso con birome azul. Parecía un poema, medio mal escrito en una caligrafía completamente desconocida (u olvidada) por mí. Por suerte tenía firma: Jim y un corazón. ¿Jim? ¿De Jimena? ¿Y por qué Jim y no Jime? Claramente porque la segunda opción es infinitamente lamentable, pensé. O puede ser que la respuesta esté en el pedacito que falta. Jim, Jimena. ¿Qué Jimenas conozco? No recuerdo ninguna Jimena. Me esforcé por recordar a alguna chica que hubiera podido escribirme un poema, y que se llamara Jimena, claro. Quizá leyéndolo pueda recordarla:

“…mmm mmmm mmm… como un terrible huésped demasiado amigable que llevas a dormir…”

Son versos un tanto trágicos. ¿A qué se refieren? ¿Acaso hablan de mí? No, no puede ser. No puede ser que yo haya sido como la muerte para Jimena y ni siquiera la recuerde… ¡Pero entonces qué hace este papelito entre mis cosas!

“La muerte… mmm mmmm…. nos da alas donde teníamos hombros, suaves como garras de ave de rapiña…”

Bueno, evidentemente esta Jimena no tenía gran talento. La primera frase es demasiado obvia y el oxímoron final bastante previsible también. Por algo me la habré olvidado, se ve que no me gustaban sus poemas…

“mmm mmmm… este otro reino parece el mejor hasta que sus otras mandíbulas revelen incesto… ”

Mmmm… qué retorcida esta Jimena… Pero entonces, si era una chica tan peculiar, yo debería recordarla! Hace 25 o 30 años atrás no era tan fácil conseguirse una mina desprejuiciada, que fuera al frente, como ahora que te metés en Facebook y las ves a todas medio en bolas y con cara de vicio. ¡Ahí está! Podría probar buscando en Facebook, aunque solo con un nombre de pila me va a costar bastante. Y además ahora que me acuerdo, hace tanto que no me meto que me olvidé del usuario y contraseña que tenía. Qué memoria de mierda. Aunque puede que lo haya anotado en algún lado, seguro lo anoté, pero ¡dónde! Tiene que ser algún lugar fácil de recordar, pero no, en este momento no podría decir cuál. Creo que voy a hacer una excepción y voy a tirar este papel que finalmente no me recuerda nada, sino que más bien me inquieta, porque no puedo aceptar que no pueda recordar a Jimena.

“Paa, ¿qué estás haciendo?”

“Tirando porquerías”

“Qué raro vos tirando algo… a ver… ¿qué es este papelito?”

“No sé, hijo, debe ser algo que me escribió una novia mía, pero no me acuerdo de ninguna Jimena.”

“Pa, pero acá no dice Jimena, dice Jim.”

“Y bueno, Jim de Jimena, ¿qué va a ser si no?”

“Pará que lo leo…mmm…mmm… pero pa, esto es una letra de The Doors (medio mal traducida, hay que decirlo)”

“¿Ehh?”

“Sii, es un tema de ellos, pero te digo está traducido medio para el orto. ¿No te acordás? Los escuchabas cuando yo era chico. Esto es un poema de Jim Morrison de acá a la China. ¡Qué Jimena ni Jimena!”

“Sí, sí, ahora que me lo decís, claro que yo escuchaba a los Doors cuando era joven pero de este tema te juro que no me acuerdo.”

“Qué novedad, a ver ¿cómo me llamo? ¿Te acordás? jajaja”

“¡Haceme acordar que te cague a palos, pendejo!” (antes que me olvide)

El pibe tiene razón. Claro… Jim, de Jim Morrison. Qué boludo, cómo me olvidé. ¿Pero cómo fue que se me borró completamente que me gustaba esa música? Ahora que hago memoria, estoy seguro de que debo tener todos los discos guardados en alguna parte y las revistas con las letras de las canciones también, pero vaya uno a saber dónde las metí.

Tomé la reliquia de nuevo y la miré detenidamente. Está bien, digamos que no hubo ninguna Jimena, pero alguien tuvo que haber escrito esto y por algo lo habré guardado. A mí me gustaban los Doors, pero esta canción no la recuerdo. Bueno, tampoco a Jimena.

Pero entonces ¿de quién es esta letra? Mía no es. Yo nunca escribí en imprenta, bah, no me acuerdo. ¿Y si es mi letra? ¿Y si yo le quise regalar este poema a alguna chica fingiendo que era mío? ¿Sería para Jimena?

Por qué te vas LISTEN

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4 pensamientos en “Nomeolvides

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