Te Lo dije

itoldyou– Hay que firmar los papeles.

– Sí… … … ¿Tiene que ser en Buenos Aires?

– Sí, sabés que hay que ir allá. Ya te lo dije.

– ¿Pero no podemos hacer que los manden? ¿O firmar acá, no sé, ante un escribano o algo así y mandarlos? Ya quiero terminar con esto. Y encima viajar hasta allá, pfff… qué odio.

– Justamente, para terminar, no demos más vueltas. Saquemos los pasajes, firmamos y chau.

– Vos siempre ves todo tan fácil ¿no? Sólo hay dos micros: uno llega a las 4 de la mañana y el otro a las 4 de la tarde. No sé si notaste que no coincide mucho con el horario de las oficinas.

– ¡Ya lo sé! Tenemos que tomar el de la noche, no hay otra.

– ¿Me tomás de pelotuda? No me refiero a eso. Me pregunto qué carajo vamos a hacer desde las 4 de la mañana hasta las 10 que nos atiende el abogado. ¿Comer 82 medialunas en Retiro? ¿Esperar a que venga cualquier punga y nos sorprenda dormidos en un asiento de esa estación mugrienta? A mí ese lugar me da asco y miedo… hay que esperar al menos 3 horas hasta que sea de día y no voy a andar deambulando.

– Bueno, no tenemos que quedarnos en la estación… podríamos buscar algún bar abierto en el centro.

– Darío, hace siglos que no vamos a Buenos Aires. No sabemos siquiera si los lugares que conocemos todavía existen. No da para adivinar… … … No sé, yo pensé en parar en un hotel, aunque sea por unas horas.

– Si no queda otra, podría ser, pero a menos que quieras un cuartito lleno de pulgas, los hoteles de esa zona son carísimos, querida.

– Hmm, sé. La verdad que no tengo ganas de seguir tirando la plata, entre los trámites, los honorarios del cuervo, los pasajes… la verdad estoy harta. Y no me digas “querida”.

Se quedaron en silencio, él mirando el suelo, ella mirando a la pared. Aunque estaba cansado de los caprichos de Analía, seguía intentando sin suerte encontrar una solución a un problema tan estúpido como descomunal. Analía estaba un poco peor. No sólo cansada de que a Darío no se le cayera una idea. Cansada. Muy. Ya no recordaba la última vez se había sentido alegre, y no se le ocurría nada que la pudiera alegrar.

Darío quitó la mirada del piso:

– ¡Ya sé! Vayamos a un telo. Nos podemos guardar un par de horas por dos mangos.

La cara de Analía se inundó de luz: ¡Qué buena idea! Hace tanto que no íbamos a uno que ni se me cruzó semejante cosa… Qué bizarro, usar un telo para hacer tiempo. Me hiciste reír.

Medio dormidos, del micro al taxi, del taxi al telo.

– Bueno tratemos de dormir un rato que el día va a ser largo.

– Si.

No pegaron un ojo. Se echaron dos, y rieron, como antes. Y los papeles, bueno solo son papeles…

L’Hôtel Particulier WATCH

L'hotel particulier - Serge Gainsbourg

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5 pensamientos en “Te Lo dije

  1. Brillante!!!!!
    Me recordó que las mejores medialunas de Baires las probé en un bar hace años y cada vez que voy allá huyo de la estación y me recluyo en ese bar que está sobre avenida del Libertador a metros de Juncal y tiene una escalera que conduce al baño en un subsuelo.
    Brillante retorno después de una pausa en esta relación autora-lector!!!!!!

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