Existe una vida mejor

pucheroCuando la vida de una está llena de horas vacías, (o vacía de horas llenas, no sé) le termina prestando atención a cada salame! No lo puedo evitar, la gente que tiene mala onda me afecta. Y acá, en este pueblito costero, carente de habitantes y atestado de turistas, se me hace más difícil. Porque hace poco que vivo acá, no tengo amigas y mi marido está todo el día fuera de casa trabajando. Los demás son solo transeúntes. Finalmente a las únicas personas que conozco son la familia que atiende el mercadito.

Es próspero el mercadito. Me di cuenta cuando noté que estaba bien limpio y bien surtido. Y también me di cuenta cuando me cobraron 100 pesos por un queso crema, un kilo de pan, una soda y un paquete de yerba. Pero bueno, ya se sabe que esta gente sólo tiene el verano para trabajar bien, los turistas vienen con plata… y a los locales, bueno, nadie nos conoce en verano.

Están bien organizados, de manera que cada uno cumple una función. La señora y madre de familia atiende la caja. Tiene la piel joven, pero el pelo muy canoso y una particular expresión en la cara que lleva muchos amargos años acuñar. La hija mayor está en la panadería, con cara de estar presa por un crimen que no cometió. Estoy pensando en dejar de comer pan para evitarla. Los dos varones pre adolescentes parecen pasar un buen rato atendiendo la verdulería. No me queda claro si las hortalizas hacen las veces de juguetes o si se concentran sólo en las que tienen forma de pija. Pero al menos atienden bien el negocio.

Ahora, la carnicería es un velorio. El padre de familia está a cargo de esta sección. Es alto, rubio, bastante buen mozo, pero su actitud sombría y desganada lo transforma en una persona desagradable. No hay una sola vez que vaya y no lo encuentre quejándose y lamentándose con el cliente de turno. Cuando me toca a mí, me da hasta vergüenza pedirle un pollo entero sellado en una bolsa, por temor a quedar como una abusadora.  Hace todo lo que puede para demostrar que es una víctima de la vida por tener que estar detrás de ese mostrador horas y horas, todos los días. Parece alegrarse cuando le dice al turista incauto que no le queda ni tira de asado ni chorizo, cosa de cagarle bien el asado.

Trato de usar una sonrisa para protegerme de tanta desidia, y no me sirve de mucho. Me atiende de mala gana, me vende cualquier porquería y me cobra lo que quiere… y aún así, ni siquiera lo disfruta.

Cada vez que vuelvo del mercadito me cuesta un buen rato deshacerme de la molesta sensación que me deja este pelotudo.

Y eso que en un punto casi que lo entiendo. Atender un negocio que está a escasos 50 metros de la playa durante todo el verano, mañana, tarde y noche y sin fines de semana libres, además de cansador debe ser medio frustrante. Tener el mar tan cerca y no poder disfrutarlo, es bastante triste. Los turistas se llevan el verano consigo y no te lo devuelven. Lo que queda es prepararse para el crudo invierno que el ingrato mar se encarga de afilar, como si quisiera vengarse por todo lo que le hicieron en solo dos meses. Al final, pobre tipo…

Y estamos llegando a Marzo. No nos fue tan bien como esperábamos; mi marido trabajó sin descanso (como todos acá en la temporada), pero no se vendió mucho y nos estamos yendo casi igual que cuando vinimos. Yo que pensaba en unas lindas vacaciones en alguna playa de por acá, y ahora estoy juntando mis cositas para volver a casa.

Estamos llegando a Marzo. El mercadito ya no está tan surtido, cierra unas cuantas horas al mediodía, nunca hay demasiada gente, y la que está, compra y gasta poco. Para mi sorpresa, la cara del carnicero cambió rotundamente. Recién ahora me doy cuenta de que tiene dientes porque es la primera vez que lo veo sonreír. Ahora bromea con la poca clientela que hay, se hace el galán con las pendejas, a veces atiende la caja y aunque solo maneja cambio chico, le brillan los ojitos con una chispa hasta ahora desconocida.

Ayer fui a comprar nada más que una lata de tomates y al momento de cobrarme, me dio charla por primera vez en 2 meses. “Bueno, bueno, ya se termina la temporada… de a poco se van yendo todos a su casita. Ahora vienen mis vacaciones.” “Sí, claro, me imagino que estará muy cansado pero contento.” “La verdad que sí, trabajé mucho este año, pero ya tengo todo organizado para las vacaciones. Ya compré los pasajes de avión y nos vamos todos a Punta Cana con unos amigos, a un all-inclusive que está bárbaro, te tratan como a un rey, comés todo lo que querés, te sirven tragos en la pileta, una maravilla. Nosotros vamos todos los años, ¡es una locura! Ni comparación con las playas de acá.” decía mientras se frotaba las palmas de las manos.

Qué lástima que las cuchillas de la carnicería ya estaban bien guardadas…

Winners and Losers WATCH

Blah Blah Blah - Iggy Pop

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8 pensamientos en “Existe una vida mejor

  1. No hay con qué darle, el carnicero se lleva todos los premios. Qué locura las ciudades balnearios. Vivir de las vacaciones de otra gente. Aunque es verdad que los que la levantan en pala después pueden rascarse de lo lindo, ¿no?

    Un abrazo, compañero. (fijate que pusiste dos veces lo de que se estaba acercando marzo, quizás fue apropósito, no sé). Claves las puteadas para mantener el hilo, jeje.

  2. Muy lindas y poeticas frases en una historia bastante acida acerca de un satisfacedor de necesidades basicas que hace lo propio con las suyas….

  3. Darío: Y no me quiero imaginar lo que harán en sus vacaciones los que te atienden en los all-inclusive! Sí, cometí repetición agravada por premeditación y alevosía =)

    Raúl: Graaaaaaaaaaciaaaaaaaaaassssssss!!

    Harold: según la chica del cuento, me parece que este hombre no era muy “satisfacedor” que digamos (al menos para ella). No me confunda, quiere?

    Anónimo: jaa, se ve que el tipo tiene “riñones” como decía Carlitos Balá señalándose la cabeza…

  4. Uhh……creí que te había comentado. Y no.
    Está bueno lo del all inclusive, claro. Pero si el precio es 350 dias de amargura al año no le pongo ni una ficha.

  5. Mirá… desde que pusiste pueblito costero en adelante ya no pude leer más nada, porque yo tengo un trauma (pa variar) adoro la playa y el mar y quiero vivir en la costa, y este año, después de 13 años, recién pude volver,
    así que ahí me quedé, pueblito costero… soñando
    jaja naa mentira, me lo leí todo, muy bueno como siempre (pa variar también) y me escuché el temita musical!
    ya sabés que soy medio queso para dar mi opinión, pero bueno, te dejo el rastro de mi paso y un mate con espumita
    besoss y hasta más ver!

    • Si hay algo que no me puede faltar en la vida es un mate con espumita, se agradece!! Ahora que sé queres vivir en la costa te debo la direccion del mercadito para que no vayas :-P

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