Efecto mariposa o Shit Just Happens

Esto yo no lo elegí. Vivir en el conurbano bonaerense y tratar de tener una vida social en la ciudad al mismo tiempo nunca fue una ecuación válida para mí. El tiempo vacío en el colectivo resulta en una mente llena de pensamientos ociosos. Otras personas lo manejan mejor: ¡ E=mc2 ! dijo Einstein (que bien pudo haber elaborado su teoría mientras iba a trabajar en tranvía) para afirmar que el tiempo es relativo. Porque para mí  las horas no duran lo mismo, los días tampoco y hay que organizarse o tener siempre un plan B porque en cualquier momento se va todo a la concha de la lora. Por ejemplo el plan del viernes era (relativamente) simple: levantarme temprano, 2 horas de bondi, 8 de trabajo, 4 al pedo, recital de mi ídolo en el Centro, 1 hora de bondi hasta Urquiza, cenar y dormir en casa de la tía Matilde y volver a casa tranqui el sábado a la mañana para no morir a manos de un malviviente el viernes a la noche. Lo hice varias veces sin mayores inconvenientes.

Pero esta vez empecé mal: olvidé mi celular en casa laputamadre. A media mañana fui al centro a buscar unos cheques. Con mis pensamientos puestos en Diego (como desde hace 8 meses, cuando me dejó) no reparé en el rubio que venía cruzando la Avenida de Mayo sino hasta que lo tuve frente a mí. El tránsito se silenció, la gente si hizo transparente y el tiempo cesó: entonces me tomó de los hombros, me miró directo a los ojos y dijo “Sos hermosa, no te voy a dejar escapar. Si no tenés tiempo ahora, encontrémonos a las 7 en Corrientes y Medrano”. Apenas pude articular un titubeante “bueno…” cuando me estampó un beso en la mejilla y se fue… ni un teléfono, sólo lugar y hora. Y la ciudad me aplastó de nuevo.

Creo que sacudí la cabeza un poco (this is not happening). Volví a pensar en Diego, y buscando consuelo en el famoso efecto mariposa, ése que te hace pensar de más, me cuestionaba si mi vida habría sido más feliz si nunca lo hubiera conocido. Pero con el correr de las horas (de las cortas), el insólito encuentro empezó a desplazar a Diego de mi mente… porque después de todo ¿por qué no podía ser cierto que ese chico quisiera estar conmigo? Quizá fue una broma de mal gusto…  ¿o no? ¿Qué hago? ¿Voy a Corrientes y Medrano a las 7? ¿Tengo algo mejor que hacer? ¿Y si no viene? Quedo como una pelotuda. ¡Y si viene! Chau Diego, hola rubio. Son como 4 horas (de las largas) hasta el recital… ¡y quién te dice!

Acudí a la cita y empezó el malabarismo de horas. En parte me vino bien que este chico tardara pues tiempo era lo que me sobraba. Pero una hora esperando ya me pareció que me estaba arrastrando un poco y me fui. Parece una tontería, pero no quedé bien después de eso: imaginé al rubio tomando cerveza con los amigos y burlándose de una tarada que se cruzó en el centro. Lo pensé apostado en alguna ventana con vista a Corrientes y Medrano observando mi vana espera (y luego, obvio cerveza con amigos). No sin culpa barajé la posibilidad de que hubiera tenido un accidente. Pero bueno, me hubiera dejado un teléfono, o me hubiera pedido el mío… cierto que me lo olvidé en casa. ¿Qué hubiera pasado si no lo hubiera olvidado? ¿Y por qué en Corrientes y Medrano?

Relatividad del tiempo: poco para visitar a alguna amiga, mucho para esperar, demasiado para pensar. Pasé las horas que faltaban para el recital (de las largas) vagabundeando las calles del centro, cavilando sobre qué hubiera pasado si no hubiera ido a la cita. ¿Estaría menos confundida? Del recital no me acuerdo nada… esas horas volaron. Llegué a casa de tía Matilde, en Urquiza, toqué el timbre como siempre, pero esta vez tía no abrió. La llamé desde un teléfono público, pero no atendió ¿se habrá quedado dormida? ¿Y ahora? Ni siquiera cené. Ya no hay colectivos para mi barrio… mmmm… ya sé, plan B. Tenía las llaves de la oficina. Vuelta al centro. No me atreví a encender las luces por temor a que me confundieran con un ladrón así que me manejé hábilmente como un ciego-murciélago para hacerme un té y comer unos chocolates que había traído mi jefe de sus vacaciones.

No pude dormir ni un segundo de todos los que hay en las horas de la noche (de las más largas), repitiéndome “uy qué día de mierda…” Al amanecer tomé el primer bondi a mi casa. Esas 2 horas de traqueteo hicieron con el chocolate de mi panza lo que un gato le haría a una laucha y apenas llegué caí rendida en mi cama. Desperté a las pocas horas delirando de fiebre, con mi familia alrededor tratando de entender mis balbuceos. Pedí mi celular, lo encendí y encontré los mensajes de tía Matilde llorando asustada porque no fui a su casa. La llamé y dijo no haber pegado un ojo, y que no oyó ningún timbre.

No entendí nada. ¿Cuándo fue que se desmadró todo? ¿Y lo de la tía, cómo se explica? ¿Quién me puso al rubio en el camino? ¿Fue su culpa? Como un efecto mariposa, alteró mis pensamientos, mis planes y mis deseos. Me dijo que no me iba a dejar escapar, y no se equivocó.

Ya era de día, pero en donde él estaba no entraba la luz. Incomunicado y esperando a un abogado no podía parar de pensar. “¿Pero qué mierda pasó? Si me manejé como siempre ¿por qué cayó la cana en el departamento de Monique? Siempre me consiguió las mejores pibitas y sin riesgos… y estas dos eran bien putas. Creo que todavía no tuvieron su fiesta de 15 (a menos que fueran ellas 2 + 13 tipos, jajaj)… La mierda, estoy jodido… ¿Y qué habrá sido de la chica que me crucé ayer en el centro? ¿Habrá ido a Corrientes y Medrano? ¿Por qué no fui a encontrarla en vez de irme de putas? ¿Y si era la mujer de mi vida? ¿Y si era yeta? ¿Y si…?” Baah, shit just happens.

Come Undone WATCH

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7 pensamientos en “Efecto mariposa o Shit Just Happens

  1. ¡¡Shit!! Me encanta lo que escribís, che. Muy frescos tus textos y, como si fuera poco, tratás temas importantes que pareciera que pasaran por estas líneas disimuladamente, pero no, están allí. ¡Qué grossa, Tecontarétodo! Gracias

  2. Me atrapó, donde puedo conseguir la novela completa..!?
    La minuciosa observación de los personajes me recuerda a la mayoría de los buenos escritores de Joyce y Proust para acá… los temas, situaciones y el desparpajo que aparece -de vez en cuando- lo vuelve mas coloquial y real al mejor estilo Bukowsky….
    Entonces, donde es que se consigue la novela completa…?

  3. Esa breve, brevísima ilusión de que el tarado que te para en el medio de la calle para decirte que te estuvo buscando toda su vida, es ese que estuviste esperando y que te va a sacar al «Diego» de turno de la cabeza…para que después resulte ser uno más con mommy issues y serios problemas con el fisco…en el mejor de los casos.
    Inocente Palomita…creo que una fiebre, una noche en la oficina y una leve indigestión con chocolate es haberla sacado barato.

    Qué placer es leerte.

  4. Raul: gracias por tu comentario… quizá las cosas más importantes pasan disimuladamente por nuestra vida y las más insignificantes cobran demasiado protagonismo… a veces, y para algunos… y quién sabe!

    Harold: mire yo le agradezco muchísimo, pero en serio ¿vio como a esa gente fantasiosa que le dicen “che, vos viste mucha tele”? Usted leyó muchos libros! Respondiendo a su pregunta… una novela, ni en pedo… uh, me desparpajé (con perdón de la palabra)

    Oh Nikita: fijate por dónde andás y a quién le das cabida… está lleno de locos ahí afuera…

    Girl: ¿quién en el fondo de su corazón no sigue creyendo en los Reyes Magos? Tu última frase me noqueó… ¿y por casa cómo andamos? =)

  5. Imposible no quedarse pensando en todo lo que pudo haber pasado, con tanto loco suelto…
    Me gustó mucho también lo de las horas largas y cortas, es que es así!
    excelente, como siempreee
    besoss

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