Irresistible

Dios debe existir y debe ser bueno como dicen, porque aunque me dio esta cara tan poco agraciada, este carácter tan podrido y 84 cm de busto, entre otros defectos, me compensó dándome un culo realmente precioso. Sí, la verdad es que mi culo es una hermosura envidiable. Gracias a él es que conseguí marido y quién sabe qué otras cosas, porque no tengo ojos en la espalda. Si existiera un ábaco cósmico, no creo que pudiera llegar a contar las veces que me lo tocaron. Y no crean que fueron sólo hombres, algunas mujeres también lo tocaron como quien toca una cartera de Hermès.

Apenas tomó forma, se hizo notar a pesar del delantal blanco de la escuela, haciendo las delicias de cuanto tocador profesional se me acercara en cualquier transporte público. Y aunque tratara de esconderlo y de esquivar los manotazos, no debe haber habido un solo groncho de la zona Sur que no me haya apoyado. Al principio lloraba de rabia e impotencia, pero fui aprendiendo a vivir con eso. Hasta llegué a desarrollar una sensibilidad especial para distinguir si me tocaban con el anverso o el reverso de la mano, con una pierna, con la japi o con un bolso, y discernir si había intención o no. Igualmente a esta altura mi culo está más manoseado que el pasamanos de un 60, con o sin intención.

Superada la adolescencia, y sospecho que con menosprecio por la propia vida, opté por una actitud desafiante: solía ponerme vestidos muuuy cortitos, bien ceñidos al cuerpo, y aunque parezca extraño los apoyadores se intimidaron hasta el punto de hacer que la tasa de toqueteo se acercara a entrar en default. Uno estuvo sin embargo muy original. Yo estaba parada en el 134 tomada del pasamanos del techo, luciendo un vestido de lycra blanco, con mis piernas ligeramente separadas para no caer, con mi culo divino bien paradito, cuando un amable señor me dio un cariñoso pellizquito en el glúteo, tal como hacen las abuelas en los cachetitos de sus nietos. Un amor el muchacho.

Otros eran más bien sórdidos, como el tipo que en plena Plaza Once se puso a dar puñetazos contra una pared mientras gritaba “nooooo” al ver semejante orto precioso. Los más caraduras hacían vulgares invitaciones espontáneas a tomar un café o directamente a entrar al telo. Albañiles, camioneros, ancianos, taxistas, colectiveros, adolescentes, onanistas y transeúntes masculinos en general formaban un séquito de adoradores del divino culo que tengo.

Pero el tiempo pasa, el culo se va cayendo, una se vuelve más madura y la ciudad también cambió. Los tocadores van perdiendo terreno ante los chorros y sinceramente ya no me importa si alguno me quiere tocar o no, más bien preferiría que nadie se me acerque. Ahora tengo miedo de que me roben, o que me lastimen, o que me pase lo peor.

Ayer realmente la pasé mal. Iba caminando sola por las desérticas calles de Villa Devoto, bien temprano rumbo a mi trabajo como cualquier otro día. Medio dormida, me pareció oír un ruidito inusual. Normalmente no me cruzo con nadie, pero todos sabemos cómo están afanando por Devoto así que presté atención. “Triquitriquitriqui”. Una bici a mis espaldas, acercándose. Muy astuta, me aferré a mi cartera que estaba colgada del brazo del lado de la pared, y caminé tratando de aparentar serenidad, mientras pensaba: ¡Si me roba la cartera me muero, si me lastima me muero! En el momento en que el corazón estaba por salírseme por la boca del pavor, siento una mano furtiva que me abordó desde el principio de la raya hasta llegar al mismísimo útero. ¡Hijo de mil putas! Por cuidar la cartera le regalé mi culo a este ciruja de mierda… jamás me sentí más estafada.

Rear View Girls WATCH

 

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11 pensamientos en “Irresistible

  1. No creo que este texto te haya salido de culo. Está muy bien trabajado, redondito, entretenido, y con un final inesperado. Ah, he andado, en mis viajes relámpagos a Baires, por Plaza Once, he circulado en el 60. Muy buena pintura, amiga, muy buena. Me alegraste el sábado. Abrazo.

  2. Jajaja muy muy bueno, visceral y todo. Con un culo así viene la responsabilidad de llevarlo puesto, que no es trabajo sencillo, así que chapeaux.

    Yo una vez dejé sentado a un manifestante en el subte pensando que me iba a afanar el celular cuando en realidad se aproximaba a otra parte de mi anatomía. Fue todo muy cómico…para todos menos para mí, claro.

  3. Harold: es verdad, esta chica tuvo tanto culo que se salvó de que le chorearan la cartera =)

    Raúl: me gustó tu comentario! Espero que en próximas visitas andes por lugares más lindos…

    Girl: eso te pasa por cuidar tu celular más que a tu totó… igual me gusta que lo hayas sentado, precisamente, de culo!

  4. ¿Se puede aplaudir al ver pasar un culo hermoso?
    Es cierto la ciudad ha cambiado antes había que cuidar el culo….ahora la vida. De esa forma algo que debería seguir causando rabia e impotencia es un mal menor que se va haciendo costumbre. Un beso.

    • Welcome back! Imagino que con el sueño cortado, pero orgullosísimo =)
      Sisisisi, está muy bien aplaudir un culo, chiflarle a las chicas lindas, decir piropos y hacer el ridículo de vez en cuando…

  5. juá!! te aplaudo el texto, y te envidio el culo!! el mío siempre fue medio sin gracias, supongo que para el levente me salvaron las piernas y los ojos… cada una tiene lo suyo, besos

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