Moloko Vellocet*

 

* “The Korova milkbar sold milk-plus, milk plus vellocet or synthemesc or drencrom, which is what we were drinking. This would sharpen you up and make you ready for a bit of the old ultra-violence.”

A Clockwork Orange (1971) Directed by Stanley Kubrick.

Marcia nunca entendió que no me interesaba, que cuando estaba con ella era porque tenía ganas de coger, y que eso ya era un problema en sí mismo porque me hubiera encantado que se esfumara después de hacerlo. Y lo peor es que en mi lista de preferencias, el sexo viene tercero después del vodka y la merca, en ese orden. Pero me la vengo a levantar justo cuando estaba re en pedo y re drogado. Para cuando me di cuenta de mi error ya era demasiado tarde.

Desde que pisó mi casa no me la pude sacar más de encima. Lo intenté todo: la trataba mal, la amenazaba con pegarle, hasta le tiré por la ventana el cepillo de dientes y las bombachas que había venido dejando malintencionadamente en mi casa. Una vez llegó a tirarse al piso, y agarrada de mi pierna me suplicaba que no la dejara. Me asfixiaba tanto que hasta pensé en usar la 22 que tengo en la mesa de luz, pero me las arreglé con un par de patadas para echarla de mi casa – más tarde me alegraría ahorrarme las balas para mejor momento.

Entonces empezaron los mensajes de texto, en mayúsculas indefectiblemente y recargados de signos de admiración y/o interrogación. Harto de tanto acoso, intenté hacerla entrar en razones y la dejé venir a casa para hablar.  No creo que hayamos conversado y si lo hicimos no me acuerdo. Nos pusimos a tomar y al otro día la tenía en la cama agarradita como un koala al bambú. Con carita de niña buena me dijo que con tal de estar conmigo, si yo quería tener otras mujeres, a ella no le importaba. ¡Y a mí menos! Lo último que quería era tener más minas rompiéndome las pelotas.

La cosa empeoró cuando empezó a traer al nene. Tenía un pendejito como de 6 años. Yo odio a los niños. Literalmente. Marcia sabía que no me los banco y la muy reventada venía a coger con crío y todo. En mi estado nunca supe qué cuerno hacía el pendejo mientras tanto. Solo me acuerdo de una noche de Diciembre, cerca de Navidad. Estaba duro como un paquete de pastillas y madre e hijo se tornaron sumamente molestos. Me sacaron de quicio completamente. Fui hasta la mesa de luz y saqué el arma aunque sea para mirarla y pensar si la usaría o no. No vi que el pibe estaba atrás mío. Me tocó un brazo y del susto se me escapó un tiro que me hizo mierda el revoque. Los dos gritamos al unísono, con la diferencia que yo me cagué de risa y el pendejo quedó pálido del susto. Marcia desde el living “¿qué pasooooó?” “¡Nada! Son estos boludos con los cuetes…” (Pero si seguís jodiendo… pensé)

Yo no sé qué tenía el vodka ese viernes de otoño, o si me cagaron y la tiza en verdad era para uso escolar, pero me desperté con la peor resaca de mi vida. Sentía la suma de todas las violencias. Y la pelotuda de Marcia pegada como siempre. En eso entra el nene, llorando, pataleando, pidiendo por su mamá. Creo que por un momento me quedé ciego de la ira. Ultraviolencia. Salté de la cama: “¡Marcia, vestite! Vos también nene, vamos se visten los dos ya mismo. ¡AFUERA!” Los saqué a patadas, no sin antes ir hasta la mesa de luz y meter el paquete en mi bolsillo.

Los llevé a empujones por la calle desolada y todavía húmeda, buscando el lugar más indicado. El nene seguía llorando, y Marcia gritaba desencajada “¿Qué vas a hacer? ¿Qué nos vas a hacer? ¡¡Pará pará, te volviste loco!!” Al cabo de unas cuadras lo encontré, era el lugar; entré por debajo de la gran persiana a medio levantar, y desaforadamente los agarré a los dos y los metí adentro a empellones.

¡¡Dame una Play 3!!” grité. “N-no la quiere probar? S-señor?” “No, damelá”. Saqué el paquete de mi bolsillo y pagué en efectivo. Santo remedio. El pibe no jodió más. Y al poco tiempo, Marcia tampoco. Con Arielito nos pasábamos horas jugando a la Play y no le dábamos ni bola.

No se lo bancó.

A Clockwork Orange – Intro WATCH

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12 pensamientos en “Moloko Vellocet*

  1. Si bien el final me cayó acelerado como delantero ansioso de una Play, tal vez por querer seguir leyendo más con el ritmo anterior, me pareció impecable el episodio, una destreza bárbara para hacer hablar al loco desesperado por amar y ser amado sin artificios. Gracias por este texto Tecontaretodo, gracias!!!!!!!

  2. Jajajaja sublime, como siempre y con los finales con los que nos tenes acostumbrados, es cierto que la play les hace peor a las mujeres que cualquier otro insulto o maltrato fisico o psicologico, igual creo que en esta ultima epoca empece a ver que hay mas mujeres que juegan a los videojuegos, asi que nose cual sera la solucion en ese caso….

  3. Buenísima la tensión hasta el “desopilante” final…
    Será una verdadera postal oculta de todas las “familias” modernas…?

  4. Cuanta maldad!!! eso de mencionar La naranja mecánica es maldad!! jaja
    (cuanto miedito el temaaaaa)
    y se te dio bien, genial el giro como siempre, me alivió bastante la forma de resolverlo,
    aunque deja mucho que pensar…

    besosss

  5. Raul: ¿qué tal, tanto tiempo? Muchas gracias… la verdad que con el protagonista que me tocó, no podía más que acelerar!!

    Enfermo: me alegro que te haya gustado. Dicen por ahí que la indiferencia es peor que el odio. En cuanto a las chicas jugando a la Play, estaría bueno que se pusieran a jugar con los chicos (no me quiero imaginar las chanchadas virtuales que se pueden llegar a mandar, jajaj)

    Harold: usted es un tipo difícil, la verdad que me cuesta entenderlo. Le tendría que preguntar: ¿y por casa cómo andamos? ;-)

    Efa: como decía el finado Roberto “se ha forrrrmado una pareja!” (va sin doble sentido, lo juro) PD: leí los textos que me pasaste… todavía no sé cómo comentarlos, pero me gustaron!

    Nikita: jajaja, menos mal que no fue literalmente de escopetazo, porque pintaba para ese lado el loco…

    CineBlog: el mejor premio que me pueden dar es que se rían con las cosas que escribo =)

    MC: comparto totalmente. Hasta yo tenía miedo cuando escribía. Y sí, algo de maldad tengo, lo de la Naranja Mecánica es un golpe bajo (hablando de violencia!)

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