T-Rex

Él no sabía que lo llamaban T-Rex… pero es que era igualito. Enorme, corpulento, cabezón, los ojos chiquitos, la mandíbula importante y el cerebro insignificante. Y si te agarraba, te trituraba… al menos esa era la impresión que daba su escarbadientes, que solo salía de su boca para descansar en su oreja, luego de remover de entre sus molares algunos restos humanos, quizá. Pero en rigor de verdad nunca necesitó cagar a piñas a nadie ¿quién se iba a hacer el payaso con él? Por las dudas todos lo llamaban Pelado y el apodo T-Rex quedó sólo para las anécdotas.

Nadie sabía mucho que digamos de su vida, salvo que había sido físico-culturista, y ahora en edad de retiro, su principal fuente de ingresos era hacer la puerta de boliches donde tocaban bandas de rock y blues. Se manejaba con monosílabos inequívocos y su sola presencia era disuasiva. Era un muro de contención infranqueable. Los pibes hacían fuerza para entrar gratis, pero T-Rex les ganaba por cansancio y terminaban haciendo una vaquita, gastando sus últimos pesos para ver apenas el final del show.

Él no entendía nada de música. Pero los viejos bluseros le inspiraban un respeto casi reverencial. Hacer la puerta de los amigos de Floresta era su mayor orgullo. Pero no le cabía que lo tomen de pelotudo (ni aunque fuera involuntariamente). Una vez vino a tocar un blusero de Estados Unidos, que naturalmente se comunicaba solo en inglés. Uno de los bluseros locales se quedó hablando con el visitante en la puerta, delante de T-Rex, quien una vez pasada la emoción, empezó a sentirse de palo por no saber el idioma. Cuando consideró que la cosa se hacía muy larga, mandó un “Corteeeishonnn”, y obvio, la cortaron. Él se manejaba así, una idea a la vez.

Cuando trabajaba fuera del barrio, la fauna era diferente: punks,  darks, rockeros y rollingas. Para él eran todos la misma cosa. Todavía nos seguimos riendo de esa noche en que un punk se puso muy cargoso, pobre, nunca supo que podría haber muerto en las fauces de T-Rex. Pero el Pelado no perdía la calma, cada vez que el punk quería entrar, él lo sacaba. El pibe volvía, él lo volvía a sacar. Una idea a la vez. Cuando la banda iba por el décimo quinto tema, se apiadó y lo hizo entrar de un paternal manotazo que le planchó la cresta: “Pasáaa… Bon Jovi”. T-Rex jamás entendió de qué nos reíamos, no entendía de música y no le importaba nada.

Tal como lo hacía en la puerta de los boliches, así manejaba el derecho de admisión a su vida. Únicamente un pequeño grupo de notables podían, por ejemplo, compartir un asado con él: Ricardo el camionero, Horacio el fierrero, Oscar el tachero… y el Preso. Dicen por ahí que fue por ayudar a éste último que se tuvo que borrar de los lugares que solía frecuentar. Y es que era noble, no abandonaría a un amigo, y menos en las malas. Dicen también que tiempo después lo vieron manejando un remis en alguna ciudad del interior. Nadie lo volvió a ver por el barrio, y en verdad nadie sabe nada de él, solo dicen que dicen…

Así fue que sus noches de blues terminaron.  Terminaron mucho antes de que todos viéramos en las noticias a los patovicas apaleando pibes hasta morir. Quizá millones de años atrás, cuando todavía los T-Rex no se habían extinguido.

Bulldozer LISTEN

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8 pensamientos en “T-Rex

  1. Y una termina encariñándose con esos personajes que nos parecen pintorescos pero un poco tristes…y nos entristecemos peor cuando ya no están. Me gustó el post, perfecta compañía en esta noche de pseudo insomnio.

  2. Es re temprano, las 10 y pico de la noche, pero como últimamente vengo con el tiempo cambiado, me siento como Girl… en una noche de pseudo insomnio,
    lo que más me gusta de pasar por acá es que nunca sé con que me voy a encontrar, son tan variadas tus historias que da gusto, y siempre con musiquita de remate!
    en definitiva que me ha gustao!
    Te dejo un mate en pantuflas (que está fresquete)
    Besos y hasta más ver!!

  3. Harold: ¿Ud. es gracioso o se comió un payaso? (como diría una maestra vieja)

    Girl: ¿me debería alegrar por entristecerle una noche de insomnio? Supongo que en alguna medida, sí (?). Pero es verdad, a mí me llegó el lado tierno de T-Rex, y también me parece un tanto triste que la especie se haya extinguido…

    MC: Gracias, matera profesional! (sí, porsupus que me lo tomo en pantuflas). Saludos!

  4. Parece que dejó un recuerto. Y mejor de lo el mismo esperaría. Tal vez algún científico de Jurassic Park XXV lo pueda volver a poner en la puerta de algún lugar como se merece. Un beso!

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