Shaini Japi Pipol

La única vecina que valía la pena tratar en ese barrio de mierda era Emilce. Era como una flor en un basural. La petisa tendría unos 40 años, medio gordita, el pelo corto, ligeramente perfumada, todo el tiempo parecía recién bañada y siempre de jeans (elastizados, claro). Aunque no había nada para contar, hablaba muchísimo con una vocecita chillona y una risa fácil que se podía escuchar a 2 cuadras. Siempre venía a casa a tomar unos mates y a vender Avon.

Era admirable lo que hacía esa mujer: atendía a Tincho, ese marido portador de terrible cara de orto, soportaba pacientemente a sus hijos pre-adolescentes, cuidaba a su pequinés como si fuera de cristal, mantenía su casa reluciente y todos, incluso ella parecían recién lustraditos. Y encima se pateaba todo el barrio para vender sus cosméticos. Era imparable. Pero detrás de todo ese brillo, a veces, solo a veces asomaba furtiva una imperceptible expresión como de tristeza, algo que venía a dejar una manchita rebelde en tanto lustre.

Durante unos días no se la vio por el barrio y tampoco a su familia. Pensamos que se habían ido de vacaciones, pero pronto corrió el rumor de que Tincho andaba jodido. Al parecer tuvo un problema cardíaco que lo mantuvo internado por un par de semanas. Cuando volvimos a verlo, Tincho era otro. Su habitual cara de culo mutó en una expresión insólita en su rostro, como de hombre bueno que se le cagó la vida. Y más o menos, porque tuvo que dejar de trabajar, dejar de fumar, mantener una dieta estricta y por sobre todo, evitar las emociones fuertes y el esfuerzo físico.

Temíamos por Emilce. Ya bastante trabajo tenía cuando Tincho estaba bien. Ahora tendría que atender a un enfermo y hacer malabares con la economía hogareña.  De hecho pasó un tiempo hasta que pudo volver a visitarnos. Cuando tocó el timbre no sabíamos cómo actuar, cómo hacerle saber que la apoyábamos, que sentíamos pena, no lástima. Abrimos la puerta, y para nuestra sorpresa, Emilce estaba más radiante que nunca. Igual de impecable, pero rejuvenecida, chispeante… me da vergüenza ajena decirlo, pero por primera vez, la noté completamente feliz.

Emilce, ¿cómo estás con todo esto de Tincho? Imaginamos que debe ser muy duro para vos.”

“¿Para mí? Noooo. Yo estoy mejor que nunca. Pobre Tincho, me da lástima que esté tan mal de salud, pero era la única manera, la única manera…”

“¿La única manera de qué?”

“¡De que me dejara de joder con querer coger todos los días! Desde que nos casamos, me cogió todos los días: no le importaba la menstruación, si estaba enferma, cansada, sin ganas, nada. Era como una obligación más: ocuparme de la casa, la comida, la ropa, los chicos, el perro y a la noche aguantármelo a Tincho arriba mío, dale y dale. Quince años así. Que Dios me perdone, pero qué suerte que se enfermó, ahora no me puede tocar ni un pelo, y lo que es yo, cerré las piernas para siempre, no quiero coger más, con nadie. Ahora por fin puedo hacer mi vida…”

Shiny Happy People WATCH

 

 

 

 

 

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7 pensamientos en “Shaini Japi Pipol

  1. el otro día discutía con un tipo que me decía que internet es el opio de los pueblos, y yo trataba de convencerlo de que es sólo un instrumento más: mirá le dije, mostrándole un tramontina, esto es un cuchillo, sirve para comer o para matar; con internet pasa lo mismo, sirve para nutrirse o para morirse vacío. Creo que algunos blogs están contando la historia de nuestros días, ¡y éste es uno de ellos, tecontaretodo! Abrazo, che… me encantó esta postalita y ese tema de REM… ese tema…ooohhhhh….

  2. Y nunca tuvo placer…….a menos que sea de las que lo encuentran en el brillo. Muy bueno. Todavia me estoy riendo con lo de función privada…….pero no recuerdo la
    película. Un beso!

  3. Raul: gracias x el halago… creo que algunas anécdotas simples merecen ser rescatadas de la categoría de mero recuerdo.

    Dany 1: mirá que ironía, tanto lustrar, podría haber disfrutado al menos de lustrar el caño (disculpe la espresion). Me alegra que Cinéfilos te haya hecho reír… a veces ser compinche con mamá o papá no resulta!! Hacé memoria con lo de la peli… no sé, averigüen… ashuuuuda!!

    Dany 2: visita larga! buenísimo… se ve que la novia del Cholo estaba lo suficientemente fuerte como para ayudar en el taller… creo que si te falta un 5 para el fulbito, también andaría…

    Efa: como le digo a MC, firme junto al pueblo!! Sabés qué sospecho? que Emilce y la mamá de la doctora en “Yo te banco” se conocen y elaboraron la nefasta estadística en contra de los hombres…

  4. Jua! me colgué con los comentarios porque ya lo había leído hace unos días pero no tuve tiempo de escribirte y justo hace unos segundos acabo de leer “astros en línea” que también tiene una bajada de línea.. jajaja
    listo, me colgué, está bueno pasar por acá, se arma como una ronda de mate :p
    yo ya estoy en patas :)

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