Cinéfilos

Si mi viejo no hubiera tenido la responsabilidad de criarme, hubiéramos sido excelentes amigos. El gusto por el cine era el punto de entendimiento casi único en la desastrosa relación. Al llegar a mi adolescencia tomamos la costumbre de ver películas juntos en la tele blanco y negro que relampagueaba las noches de nuestro comedor. A las 22 horas poníamos el canal 7 (que llámenlo como quieran, siempre va a ser ATC) para ver “Función Privada”…en ATC. Yo tenía apenas 16 y veía junto a papá películas con escenas muy fuertes, desde violencia extrema hasta alto voltaje erótico (para los ’80s).

No había problemas con papá, no había censura, nunca me mandó a mi habitación, nos bancábamos lo que viniera. En particular recuerdo un ciclo de cine negro francés (muchas con Alain Delon, quien prematuramente me hacía mandar varias bombachas a lavar). Ya me había acostumbrado a lo que todos odian del cine francés: un principio prometedor, a veces con una fuerte escena, luego un laaargo tramo (casi toda la peli) en el que no pasaba nada, y después había dos opciones para el final, la nada misma o un golpe bajo.

Le Toubib (El médico) fue una guachada. El tipo era un médico de campaña en una guerra ficticia en la cual el arma más letal era un dispositivo que al explotar lanzaba innumerables gillettes a la condenada víctima. El viudo médico no quiere saber nada con engancharse otra vez, pero había una enfermerita deliciosa e ingenua que conquistó su corazón. Me acuerdo que ahí vi la primera chota en la tele. La boluda fue a consolar a un soldado herido, le acarició la frente y al tipo se le paró al toque y la mostraron en un milisegundo que no escapó a mis ávidos ojos. El tema es que cuando la guerra termina, el doctor ya está recontrametido con la pendeja y todo era amor y felicidad. La boluda (otra vez) va corriendo por el campo a buscar florecitas y en el último segundo de película se disparan las gillettes desde un arbusto directo a su cara, liquidándola en el acto.

En Diaboliquement Vôtre (Diabólicamente suyo) fue al revés. El tipo se pega un palo con el auto y aparece internado en una clínica con amnesia, que me debe haber pegado a mí también porque no me acuerdo más nada, solo las revolcadas, baby dolls, toqueteos y demás calentorreadas…

En Le Passage, todo mal, esta vez el palo se lo pega contra un camión inmenso (se ve que manejaba para el orto Alain), pero iba con su hijo. Él muere y el pibito queda en coma, entonces el papá empieza a operar desde el más allá para reencontrarse con él. Un bajón.

Y siempre con papá a mi lado, con sus austeras arrugas en la frente, sus frondosas cejas atentas, casi tanto como lo estaban sus ojos. Una sensación de estar entre pares impregnaba el nocturno comedor. Hasta compartíamos unos breves comentarios sobre el film tomando un té antes de ir a dormir.

Una de esas noches, nos dispusimos a ver una más de tantas. Es de noche y un auto va por una calle mojada que desemboca en un puente. El auto se detiene, bajan un hombre y una mujer, and no warning el tipo la tira bruscamente arriba del capot y la viola sin piedad. Cuando termina, él se va y la mujer se arregla un poco el pelito y la ropa, y después no sé. Papá tampoco supo, porque tomé mi taza de té y sin más comentarios le dije “Hasta mañana, pa” “Hasta mañana, hi”, se apagó la tele y no se habló más del tema.

Too much para los ’80s, para mis 16 y para la liberalidad del viejo.

Ah! Si alguno vio esa película, pásenme el dato porque no llegué ni a ver el título…

Función Privada WATCH

 

 

 

 

Le Toubib (ending) / Diaboliquement Vôtre (opening) / Le Passage (trailer)

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8 pensamientos en “Cinéfilos

  1. Adorable Tecontaretodo, este es uno de tus mejores posts. ¡Me encantó! Yo también veía Función privada en una época de sábados y bolsillos flacos para salir. Un día fui hasta Baires a ver la grabación de “La noticia rebelde” y estando en la puerta de ATC, por la cortada (Tagle, creo), sentado en un banco esperando, venían Berutti y un infinito Morelli, más alto que lo que suponía en T.V. Me paré, y él creyó que era para saludarlo, pero era para medir mi metro ochenta contra sus dos metros y algo. Apenas moví la cabeza con respeto y él me sonrió por compromiso, creo. Unos minutos después llegaban mis ídolos de entonces, Guinzburg, Becerra y Castelo, y las piernas me empezaron a temblar…

  2. Je, Le Passage la tenía de vista obligatoria cuando estudiaba cine. Reconozco
    que siempre me costaron los tiempos del cine francés. Spielberg decía que
    los primeros 7 minutos son los que deciden si el espectador quedará atrapado
    o nunca lo hará. Igual, muy opinable.
    Hoy no colgué :P
    Cuando termine de escribir la historia actual me sumergiré en la del mecánico.
    por supuesto que te avisaré.
    Salud!

  3. uy!! describiste una escena ochentosa con mi viejo!! jaja me hiciste acordar cuando nos quedábamos viendo esas pelis, hasta que un día dieron “acusados” con jodie foster y en la escena de la violación los dos nos quedamos duritos, mirando sin decir una palabra, tremendo!! jaja me encantó esta historiaaaa
    besoss

  4. Raúl: me alegra que este post te haya traido gratos recuerdos =)

    Efa: es verdad, esta vez no me diste tiempo a inquietarme, jaja gracias. Y sí, estimo que será como con los libros. Borges decía que no te pongas a leer un libro si éste no te atrapa, porque quizá no fue escrito para vos, o para un momento determinado de tu vida. Con el cine, me parece que hay algo de eso también…

    MC: me siento mal. Siento que te robé, ja… ¿así que te pasó lo mismo? bueno, yo creo que a vos te pasó peor, porque te la regalo tener a papá al lado viendo Acusados. En esa eran todos contra una y encima el flipper también pateaba en contra! Un espanto…

  5. Este escrito me encantó, desconoscos los progamas que decis, pero la descripción sobre el cine frances me pareció excelente. Creo que de las pocas pelis francesas que me acuerdo, las de Francois Ozon fueron las más divertidas (aunque más nuevas). Tecontaretodo te quiero leer hablando de cine ! Saludos !

    • Me alegro mucho! Muchas gracias por el comentario, pero para qué me voy a poner a escribir sobre cine, si ya tenemos al Enfermo de Película, que lo hace excelentemente!!

  6. Que metidos que fuimos! ¿Por que no nos ibamos a dormir y punto?! Noo.. Insómnio, pudor, impresión, silencio incomodante entre los miembros de la familia reunidos frente al único televisor de la casa, entre palabras extrangeras, bandas sonoras, algún que otro gemido, insúlto o algún disparo con mal sonido. ¿Y el resultado ahora ya sabemos cual fué, no?
    Definitivamente Función Privada instaló en mi infante cabecita la idea de erotísmo, de cine y de transnochar, y que uno obviamente con los años fué incorporando todo eso como gustos propios. Eso si: el gusto por el Whisky recién me entró hace poquito jaja.
    Si alguien se sintió identificado puede sonreir! Soy del `78.

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