Carne Argentina

María Laura no deja mi casa espléndida ni mucho menos. Pero al menos es callada. Me molestan las muchachas que gastan sus energías hablándome de cosas que no me importan, cuando las podrían usar para dejar mis ventanales relucientes. Además, llevan unas vidas horrorosas e irresponsables, ventilando cada sórdido detalle sin el más mínimo decoro. Definitivamente no necesito eso en mi vida.

Desde que me mudé a nuestra casa de campo tardé una barbaridad en encontrar a una que por lo menos haga su trabajo en silencio. Por eso María Laura es ideal: no es cama adentro (aunque tarda tanto que bien podría quedarse a dormir), si le pido que repase lo que no limpió bien lo hace sin protestar, y lo fundamental: habla poco.

Por supuesto que estando juntas tantas horas, hemos tenido breves conversaciones. Así fue que me enteré de cómo vive. Muy humildemente lleva adelante una familia sin padre, teniendo a veces que recurrir a la caza de animalejos medianamente digeribles y juntando todo lo que pueda alimentar el fuego de la salamandra. Con algo de suerte, consiguen cazar algún bichito cuya piel aporta unos buenos pesos a la economía familiar.

Cuando la conversación toma esos ribetes, trato pertinazmente de cambiar de tema y me dispongo a repasar la lista de invitados para el próximo asado, con carne de primera, de más está decir. No solo eso, me dedico personalmente a elegir los mejores cortes y a limpiar y macerar las achuras. Mollejas de animal joven, preferentemente de corazón, maceradas en limón y laurel, chinchulines remojados en leche para que salgan bien tiernos, riñoncitos pequeños, bien limpios y macerados en sal gruesa… un manjar, y a Don Gervasio le encargo los chorizos y morcillas más exquisitos que nadie haya probado en este país. Ocuparme de cosas como éstas y saber que nuestros asados son todo un éxito es lo que me hace olvidar esas desagradables historias.

Hace unas semanas, María Laura llegó a casa sumamente alterada. No pude escapar a su repentina verborragia:

“¡Ay Señora! Estoy tan furiosa con mi sobrina. No sé si la voy a poder perdonar. ¡Ni se imagina lo que hizo, Señora! Tiene 16 años y se quedó embarazada… ¡¡y se sacó el chico!! La muy tonta pensaba que estaba de dos meses, ¡y estaba de cinco! ¡La suegra fue! La vieja esa la obligó, le dijo que estaba a tiempo para sacárselo, la llevó a una abortera, y al final le sacaron al chico enterito, enterito… parece que era una preciosura el pobre angelito.
La insulté de arriba abajo: ¿Para qué tenés una familia, eh? ¿No sabías que si tenías el chico, entre todos te íbamos a ayudar? Mirame a mí: cuando me separé de mi primer marido no sabía que estaba embarazada y lo tuve igual… Y después con el segundo, también. Lo eché de casa al granuja ése, y después me enteré que estaba esperando, y solita los crié a los dos.  ¿Y vos viste a mis chicos pasar hambre alguna vez? Mocosa de porquería… matar un chico así, y encima casi te vas en sangre!! No lo puedo entender, Señora, no entiendo…”

Permanecí en silencio un momento. Mi cara se congeló en una mueca indefinida entre admiración y espanto.  Creo que murmuré algo acerca de cambiar las cortinas del living y me aferré desesperadamente a la tarea de armar la lista del próximo asado, como siempre.

A ver: mollejas de corazón de animal joven, chinchulines, riñones… no, no puedo ¡No puedo! Qué horribles náuseas…

No hubo próximo asado.

Teardrop WATCH

 

 

 

 

 

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6 pensamientos en “Carne Argentina

  1. AY! nooo, pero que mala persona!! encima le pone ese tema a la pobre, no ve que ahora no va a poder disfrutar de las mollejas!!

    Buen finde que todavía no termina! Besos

  2. Después de este “crudo° relato, los vegetarianos le agregarán anticonceptivos a sus ensaladas….!?

  3. Bajo esas circunstancias yo tampoco soy un gran dialogador je!

    Me mató la impunidad con la que la Señora cambia de tema.

    como te dije, vuelvo.

  4. Eme Ce: hay que tener mal gusto! Arruinarle la vida perfecta a alguien que tiene todo resuelto con semejante historia… una vergüenza =) como siempre Eme Ce, muy intuitiva.

    Dany: el problema de enterrar la cabeza en la arena es que te queda el culo afuera… la vida pasa, y te la pone… Que disfrutes el asadito ;)

    Anónimo: no sé si termino de entender su mensaje, pero sospecho que la Señora, como mínimo se ligó las trompas… no sea cosa!

    Rauli2011: Gracias! me alegro que te haya gustado.

    Efa: Y, no debe ser fácil. ¿Qué responder? Igual la dama se las arregló para escapar por la tangente, anunque no se la llevó de arriba. Gracias por volver =)

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