Un no-lugar

Me hace bien vivir acá. Cuando veo que ando medio loquito y no quiero hablar con nadie, me voy para la playa y me quedo mirando el mar hasta que se me pase, y ya que estoy, observo. Me gusta mirar el paisaje, pero también a la gente, las gaviotas, bah, todo. Y siempre que voy los veo a esos vaguitos, sea la hora que sea, ahí están: se meten al agua así nomás, corren de acá para allá y andan a los empujones, pero no se meten con nadie. Siempre son los mismos: el Colo, el negro Rastafari, la Tetona, el Abuelo, el Bipolar (antes le decían el Loco, pero ahora Bipolar suena más cool), el Rulo y el Pelusa (sí, como el libro de Kapelusz).

Ya los conozco a todos. Al Colo le gusta hacerse el langa. Se sabe lindo, con su cuerpo atlético y su rojo pelo largo. Se va a nadar y cuando sale del agua posa como si estuviera en un comercial de Axe. El negro Rastafari no es descendiente ni de africanos ni de jamaiquinos, jamás fumó ni se puso el gorro de lana tricolor. Pero nunca se peinó, y de tanto ir al mar se le hicieron rastas, negras de raíz y rubias en la punta. La alimaña más chica ya debe estar llegando a welter junior.

La Tetona está más allá del bien y del mal. Cuando se cansa de bardear, se echa en la arena desparramando sus atributos sin el menor pudor ni rasgo de feminidad. Dicen que es bastante promiscua, pero la verdad, a mí no me consta. Rulo y Pelusa andan siempre juntos, como en el libro de Kapelusz; son incansables y cansadores. Se cagan a palos a cada rato, después van corriendo al agua, salen, molestan a los demás, andan a los gritos, se vuelven a pelear, insoportables.

El Bipolar me da un poco de lástima. Es uno de los más tranquilos, pero de repente le pinta el raye y empieza a correr gaviotas, haciendo gestos como si fuera a remontar vuelo él también. La vez pasada fue una vergüenza: estaba mirando mansamente el mar junto a los demás y cuando a un chimango se le dio por volar bajito, el Bipolar salió como desquiciado a seguirlo. Hasta el ave se dio cuenta de que el tipo está limado y parecía hacerle dar vueltas y vueltas a propósito.

Ahora, el Abuelo, ése sí que es temible. La diferencia de edad es notoria, de ahí su apodo y superioridad. La bandita jode con él, pero hasta ahí. Cuando el tipo se hace a un lado, los demás se dan cuenta de que no hay que molestarlo más. Se tira en la arena y puede mirar el mar por horas. Hubo veces que estuvo sentado casi a mi lado, sin siquiera mirarme y mucho menos dirigirme la palabra. Pero yo sí lo miré y noté que tiene varias cicatrices, una bastante importante en la cara; amenazadoramente corpulento, tiene la calma del que sabe que si te emboca te mata.

Ayer me animé: “¿Qué hacés…? ¿Todo bien Abuelo?” El tipo giró la cabeza sólo lo necesario para hundir su mirada en la mía por unos 30 segundos. Y sucedió lo increíble. Una especie de fuerza centrífuga me arrastró de la playa al no-lugar de sus pupilas. Fue como transitar a toda velocidad por un túnel o una autopista existencial: los de su existencia. Todos los palos que le dieron a él me dolieron a mí, sentí en mi boca el gusto rancio de la comida saqueada de los tachos de basura, me heló el frío de todas sus noches en la calle, me llené del orgullo de cada pelea y cada hembra ganada al derrotado. Todo, en 30 segundos.

Me trajo de vuelta su voz desafiante: “¿Qué mirás gil?” “Nada, el mar y lo que hacen tus amigos.” “Ah, estos pendejos… son buenos pibes pero me tienen los huevos llenos… ¿tenés un sánguche, algo?” “Tengo un cacho de pan ¿querés?” “Y bueh, dameló… a vos te parece… con la calle que tengo encima, con los giles que me cargué, y me tengo que conformar con pan. Hasta que no vengan los turistas no voy a ver un cacho de carne ni en pedo… ni un hueso. Bueno, me voy a la mierda, chau salame.”

Se levantó sin ganas y se alejó lentamente, con pasos cansados. En eso vino el Laucha: “¿Y? ¿la probaste?” “See loooco ¡qué buena peeepa! ¿Sabés que pude hablar con los perros de la playa? Con ése hablé, con el Abuelo… un flash el can.” “¡No jodas! ¿Y qué te dijo?” “Nada. Nada importante.”

I Nearly Died LISTEN

 

 

 

 

 

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10 pensamientos en “Un no-lugar

  1. Anónimo: identifíquese o llamo a la perrera. Yo no me tomé ninguna pepa así que no entiendo su comentario…

    Andrés: Mire que me ruborizo! Gracias =)

    rauli2011: brillante, brillante… shine on you crazy diamond. Ojo con lo que tomes, que te abran la botella en frente tuyo (como decía mamá). Gracias rauli!!

  2. Je, gran vuelta. Las descripciones de los personajes, cuando

    están hechas desde adentro, son refulgurantes.

    Por supuesto que me quedo.

    Salud

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