Hijo pródigo

 “Oscar, venite a Buenos Aires. Mamá está mal”. Hacía un tiempo que su madre no podía evitar desmejorar. Pero el hospital… no, no, nooo. No toleraba la idea de pasar siquiera un minuto en un hospital. Para él era un lugar en donde ya nadie es nada humano. Una persona, tu mamá, vos, tu mejor amigo, pasa a ser un paciente, una historia clínica, un fiambre. Los médicos dejaron de ser humanos desde el primer día de facultad, las enfermeras se hacen las humanas, sólo para pretender ser mejores que los médicos y la gente en los pasillos, tampoco son humanos. A sus ojos, ellos son fantasmas, almas en pena que no saben ni dónde están ni por qué. Un hospital era lo más parecido a la idea del Purgatorio.

Se presentó, como un buen hijo lo haría. La noche iba a ser muy larga, así que apenas sus hermanos se retiraron, llamó a unos amigos y salió. Fueron a uno de esos antros en donde tocan 40 banditas al hilo y te sirven la cerveza caliente en vaso de plástico. Otro Purgatorio. Gente yendo y viniendo sin destino fijo, con la mirada extraviada en la oscuridad. No había cambiado mucho desde la última vez, ni el lugar ni la gente. Lo reconocieron “vos eras el saxofonista de Los Canallescos, vení subí, dale que nos tocamos algo de Sumo” pero no había un saxo ni en 50 cuadras a la redonda, así que terminó cantando cualquier cosa junto con otros borrachos.

Por fin apareció la bolsa. Se fueron a tomar en los pestilentes camarines y aunque no tenía un mango, su prestigio le habilitó canilla libre de euforia. “Dice, dice la maestra: hay 4 palomas en un árbol, le disparan a una ¿cuántas quedan?” Y Jaimito dice: “Ninguna señorita, porque con el ruido se vuelan todas.” “No Jaimito, la respuesta es 3, pero me gusta tu forma de pensar.” Y Jaimito le dice: “Señorita, hay 3 mujeres tomando helado, una lo muerde, otra lo chupa y otra lo come con cucharita ¿cuál es la casada?” “Mmmm… Y, la que lo chupa.” “Nooo, la casada es la que usa anillo, pero me gusta su forma de pensar” Jaaaajajajaj…  “Che, ¿sabés quién se hizo puto? Si me das un besito te lo digo” Jaaaaaaaaaaajajj… aunque lo habían escuchado cien veces, no paraban de reír.

… …

“¿Y ahora a dónde me voy a dormir? Estoy hecho mierda, necesito tirarme aunque sea un rato.” ¡Yamila! Su único recurso, la única conocida en la ciudad que lo aceptaría a esa hora. Ella siempre fue gamba, pero Oscar estaba demasiado borracho, demasiado drogado, demasiado cargoso, insoportable! Lo sacó cagando.

¿Y ahora a dónde me voy a dormir?

Su madre reposaba plácidamente en su cuarto de hospital. Recostado en la cama de al lado, Oscar se reía de sí mismo. Nunca había dormido cerca de su madre, y justo le tocaba hacerlo en el Purgatorio. Cuando llegaron sus hermanos, no podían creer que Oscar se hubiera portado tan bien. Sintieron remordimientos.

Carry On My Wayward Son WATCH

 

 

 

 

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4 pensamientos en “Hijo pródigo

  1. ups, pensé que te había comentado ya y que te había dicho que me había gustado,
    se ve que cada día me funciona mejor..

    el otro también lo leí.

    Abrazo!

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