Encantadora

La fiesta de 15 se estiró demasiado… y el 140 que no pasa. Las 2:30 de la mañana y ella todavía ahí, sola en la parada. “Uff, me voy tener que gastar una fortuna en taxi, no puedo seguir esperando, mañana tengo que trabajar”.

Subió al primero que pasó y luego de indicarle el destino, le dijo al conductor con una mezcla de amabilidad y desconfianza: “Escuchemé:, ¿su auto no tiene taxímetro, o no me piensa cobrar el viaje? ¡No lo vi bajar la bandera!” “…Tiene razón señora, pero es que usted me impactó con su belleza, me olvidé de todo…” No estaba mintiendo. Ya le había pasado antes, miles de veces. No era provocativa, no era hermosa, es que su cara tenía esa expresión soñadora que ya nadie con más de 3 años de edad tiene. Y ese andar despreocupado y azaroso, parece que era irresistible.

Se acordó de su adolescencia, cuando volvía a su casa roja de vergüenza cada vez que un chico del barrio la seguía durante cuadras, suplicando por una sonrisa suya. Y de Tony, su novio motoquero, que después de hacerse el difícil por años terminó llorando en el umbral de su puerta cuando ella lo dejó por quien sería su marido. ¡Otro! que cayó muerto como un mosquito… y que años después caería muerto de un ACV, qué va a ser…

“Usted tiene un encanto especial, no me diga que no lo sabe.” Sí, lo sabía. Lo que no sabía era cómo usarlo para su provecho, porque entre todos los candidatos posibles, se casó con el más tirado y nunca, pero nunca pudo dejar de trabajar. “Y yo que quería ser ama de casa y tener hijos”. Y los tuvo, con el tirado, así que más y más trabajo. Pero aún después de agotadoras jornadas, más de una vez tuvo que gastar sus últimas energías en deshacerse de algún enamorado carente del más mínimo amor propio.

“No me rechace tan rápidamente. Entiendo que no lo esté buscando, pero usted todavía puede tener una pareja, hacer su vida junto a alguien”. Nada que no supiera. Una vez, sentada en una plaza esperando otro escurridizo colectivo, un buen mozo se sentó a su lado y luego de un rato de conversación, directamente le ofreció ca-sa-mien-to. Sin vueltas. “Ahí viene el de cartel verde, ése es el mío… que le vaya bien.”

“La dejo en la puerta y no me voy hasta asegurarme de que haya entrado… Pero dígame, ¿no tengo ni una chance entonces? ¿Ni la más remota?” No pibe.

Se dispuso a dormir. Mientras disfrutaba los últimos resabios del reciente halago, pensaba en qué colectivo tomaría al día siguiente para llegar a tiempo al trabajo, en sus recuerdos, en sus hijos, y en lo bien que la habían pasado la semana anterior cuando festejaron su cumpleaños número 75.

Satisfaction (The Granny Version) WATCH

 

 

Otras historias:

Cruella De Vil pero sin Dálmatas / El que ríe último / Perra 

Anuncios

3 pensamientos en “Encantadora

  1. Yo quiero llegar a mis 75 así…pateando pretendientes. Pero al paso que vamos no creo que llegue a patear a nadie sin quebrarme la cadera antes o algo así.

    Me encantó esta historia :)

  2. Será mi vecina??!!!

    bueno, no, porque ella tiene 70, pero es una diosa, anda por la calle con ese aire que deja mamerto a más de uno, y ni te cuento las historias que me cuenta entre mate y mate…

    me gustó y me pongo al día, voy por el que sigue!

Contame vos...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s