Ícaro

Cuando el tipo me llamó y me dijo “Las condiciones son ideales. Vamos”, casi me cago de la emoción. Literalmente. Estaba a punto de cumplir el sueño de mi vida, pero claro, lo primero es lo primero y después del imperioso alivio me dirigí al lugar pactado.

Habían pasado unas cuantas horas desde el desayuno. Eso sumado a la limpieza interior se tradujo en un hambre atroz. Cuando pasé por la única hostería del lugar, estaba repleta y pensé “cuando vuelva, festejo con un buen almuerzo”.

¿Pero qué importaba eso ahora? Allá arriba, en el cerro, con un frío masacral (*) me sumé al grupo de audaces dispuestos a arrojarnos al vacío en parapente. Mientras me llenaban de arneses, sogas y ganchos, miraba para abajo con felicidad y pánico… y me dije: ¡A la mierda… pero con decisión! Y me tiré sin titubear.

Todos mis sentidos se magnificaron, menos el oído, porque ni registré que el instructor me hablaba. Era el silencio del aire, el no tocar el piso, el olor del frío, la mirada errante en la nada y el sabor dulce de la victoria. No sé si lo imaginé, pero creo que hice contacto visual con un cóndor, me pareció que me dijo que él también tenía hambre; qué casualidad los dos volando con el estómago vacío.

De-pendiendo de un ínfimo artefacto, la inmensidad del planeta me invadió y fui inmortal por un rato. Porque aunque me estrellara contra una ladera, nada podía alterar ese momento sublime de haber trascendido lo meramente humano… ya no podría volver atrás. No hay retorno de experiencia semejante.

Bajé por fin con la sonrisa amplia, con el deseo cumplido, con el alma llena y el estómago vacío. ¡A festejar!

Entré a la hostería ya vacía de parroquianos, y cuando creí que nadie vendría a atenderme, salió una pendeja de atrás de la barra y me miró en silencio. Y como el cóndor, ella también me habló con la mirada: “¿qué carajo querés?”.

Ante el hostil recibimiento, no cuestioné el comer un tostado (frío) y una coca (caliente) a precio de centolla. Me sentí tan miserablemente despreciable e infeliz, que me fui volando (esta vez, alegóricamente)

Me cagó el mejor día de mi vida.

(*) adjetivo acuñado por Araca París

Learning to Fly LISTEN

Anuncios

4 pensamientos en “Ícaro

Contame vos...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s