Bosque – creías?

Fernanda nunca se consideró miedosa. Por supuesto que tiene sus miedos, pero a cosas reales; lo sobrenatural nunca le llamó la atención.

Sin embargo, hay algo que la inquieta sobremanera. El bosque. Cualquier bosque. Cuando en el viaje de egresados visitó el Bosque de Arrayanes  se sintió tan mal que ni se dio cuenta de que había una casita de Disney. No sabía por qué, pero lo único que quería era huir lo antes posible. Y de ahí en más siempre igual.

Con su natural practicidad, solucionó el problema evitando pasar por bosques, eligiendo la playa como destino indefectible para sus vacaciones. Punto.

Pero un buen día eligió las sierras (igual, ni un puto bosque). Cerca de su hospedaje encontró una tranquerita con un cartel que le llamó la atención porque parecía escrito en un idioma indígena. Entró, y al hacer un trecho se encontró con una casa muy bonita, en cuyo balcón había una señora muy menuda y canosa. Hilda le dio la bienvenida explicándole que la casa estaba abierta al turismo porque ella se dedicaba a estudiar la cultura autóctona y hasta había hecho algunos hallazgos arqueológicos en su finca.

Lo más llamativo de Hilda no era lo que hacía, sino lo que transmitía al hablar. Fernanda sintió su infinita paz, y se entregó por completo a escucharla mientras recorrían el lugar. Hasta que se le ocurrió llevarla al bosquecito de chañares allá al fondo. Fernanda palideció, confesando que no le gustaba lo que sentía al entrar a un bosque. Hilda la miró maravillada. Le dijo:

Vos tenés un alma extremadamente sensible a las energías del bosque, pero por alguna razón, sólo percibís las malas. En los bosques hay energías muy fuertes, buenas y malas, en constante puja. Lo que se debe hacer antes de entrar, es pedirle permiso al bosque, y a las energías positivas pedirles protección y asistencia. Si hacés eso, nunca más te vas a sentir mal. Vení, vamos.”

Por primera vez Fernanda sintió que tenía un escudo protector, y siguiendo el ritual, entraron al bosquecito. Hilda siguió hablándole encantadoramente, pero los minutos se estiraban para Fernanda que trataba de concentrarse para no pensar en la oscuridad y la humedad que la rodeaban.

Cuando salieron, el primer rayo de sol fue para Fernanda un extremo alivio.

Se hicieron muy amigas y confidentes. Pero Fernanda le miente sistemáticamente cuando hablan de bosques.

A Forest WATCH

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2 pensamientos en “Bosque – creías?

  1. De chiquita siempre me parecieron un lugar siniestro, porque todo lo malo pasaba por el bosque…A Caperucita se la llevaba el lobo- en el bosque. La casa de la bruja de Hansel y Gretel estaba – en el bosque. Los enanos perversos que vivían con una mina a la que hacían limpiar tenían su casita -en el bosque. Nada bueno salía de ahí.

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