Taxi espacial

Odio tomar taxis. Cada vez que me subo a uno, no puedo dejar de pensar en manos de qué clase de sujeto puse mi destino. El que no se droga, maneja como el orto, o tiene el auto hecho una mugre, o te habla todo el tiempo, está el llorón, el baboso, el que te lleva por donde se le canta, o es un delincuente en potencia. Por cada tachero honesto y limpio, hay diez que son un desastre.

Are you talkin’ to me? Are you the fuck talkin’ to me? – nunca un De Niro.

Por eso cuando salí tarde de la fiesta, admito que fue un alivio ver que el conductor era un hombre de mediana edad, prolijo, con el auto perfumado, y sonando, un CD de los Stones (al menos no escuchaba AM).

POR SUPUESTO, se puso a hablar… “Yo trabajé mucho tiempo manejando camiones de combustible. Gracias a ese trabajo, tuve el privilegio de conocer lugares de este país que realmente muy pocos conocen. De verdad. Las áreas de explotación petrolera son de acceso restringido. Pero no creas que son sólo las perforaciones y las instalaciones. Son áreas más grandes, y pueden abarcar cerros, bosques, lagos, etc. Yo nunca he visto paisajes tan impactantes. En un lugar había una especie de olla de agua termal, con mucho azufre porque era un terreno volcánico. Entonces, cuando teníamos que permanecer algún tiempo a la espera de una carga, íbamos a bañarnos con los compañeros. No te das una idea de lo bien que te hace eso. Ese agua te cura lo que tengas, dolores de espalda, alergias, todo. Pero, a veces el paisaje era tan imponente que te invadía una terrible sensación de soledad.

No salía de mi asombro: qué bien habla y qué experiencia interesante está contando.

Además, no sé si sabías que esa es la mejor zona de avistaje de OVNIS” – ya la cagó, ¿por queeeeé? – “Sí, más que en el Uritorco. Impresionante. Algunas noches se llegaban a ver cientos de luces flotando en el cielo, moviéndose todo el tiempo. Primero me lo contaron, luego lo vi yo mismo mientras esperaba que el tanque del camión se llenara. Los veía a lo lejos y me sentía acompañado. Es más, cuando subí al camión y tomé la ruta, una de las naves me siguió. Sí, iba a la par mía, por supuesto a la distancia, pero cada vez que miraba para ese lado, ahí estaba. Hasta que se acercó de golpe y luego se alejó rápidamente. No sé si sabías que las naves no hacen curvas, doblan en 90º. Así que vino directo a mí, y dobló en 90º para alejarse hasta que no lo vi más. Ojo, no les tengo miedo, para nada… ahora si se baja un marciano, no sé! (y yo pensaba, ¿por qué no vienen nunca los venusinos, jupiterianos y saturninos? ¿La Tierra les quedará trasmano?)

Uh, uhu, uuú, girl I miss you…” – Jagger debió saber que en ese momento más bien necesitaba Emotional Rescue…

Como la conversación no fue tal ¿qué le podía responder a ese loco de mierda? empezó a soltar frases con voz melosa, acompañadas de apelativos tales como muñeca, linda, reina, y demás obviedades. Se ve que bajó a la realidad de golpe y pasó a ser un tachero más.

Tengo que aprender a manejar.

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