Pobre Chica Cosmo…

Lucrecia me va a volver loco. Desde que lee la Cosmopolitan no la entiendo. Antes los domingos nos tomábamos unos mates tranquilos mirando la tele, y ahora de repente me manotea el escroto y me lo deja a la miseria. O se pasa media hora por reloj lamiéndome una tetilla haciendo la vertical, cuando cinco minutos antes la estaba ayudando a separar la ropa blanca de la de color.

Modestamente, yo soy un tipo simple, abierto, la dejo que haga lo que quiera, la ayudo con las cosas de la casa y hasta la acompaño al shopping. Ahí directamente pasa por una serie de mutaciones alarmantes:  compra con la misma desesperación trajecitos para el trabajo, botas de gato, lencería erótica, velas, maquillaje y agarra todos los folletos de estética, peluquería, bueno, cosa de mujeres.

Un día me llevé la maldita revista al baño para ver qué mierda tiene que Lucrecia la lee como si fuera la Biblia. Las primeras 40 páginas son propagandas de perfume, ropa, ropa, ropa, perfume, maquillaje, ropa, perfume, perfume… ¡epa! Consejos sexuales, unas cuantas páginas… después habla de trabajo, dietas, dice qué comprar para el pelo, la cara, el cuerpo… después, consejos para la salud (ya las chicas no son tan sexy), el horóscopo y a lo último parece la revista del cable. Lleno de avisos chiquitos de locales de gimnasia, tarot, estética y belleza ubicados en localidades del conurbano con nombres de todos los santos (menos Isidro). No entiendo qué le ve.

Tomé coraje y le pregunté: “Lu, perdoname que me meta, ¿pero en serio vos le hacés caso a esto?

Me miró con los ojos vacíos y húmedos… “Mauri, claro que le hago caso. ¿No ves que me visto mejor, me maquillo mejor y tenemos mejor sexo? Pero a veces me agota… no puedo con todo y me confundo. En el último número había consejos para atraer a un hombre, para sacárselo de encima, para obtener placer en el sexo y para ser una geisha, para vestirme como una diosa pero no parecer un gato, para conseguir un buen trabajo y también para mandarlo a la mierda, que me conviene hacer dieta pero que si a la hora de coger estoy medio gorda, no importa, que tengo que ser una perra en la cama pero una lady en la ofi, que me conviene comprar las cremas más caras y a mí sólo me alcanza para las más baratas, que si Madonna hace yoga aeróbico ¿por qué yo no?, que si quiero ser feliz tengo que acariciar un cachorro o comerme un palito de la selva… ¿dónde consigo yo un cachorro, me querés decir?… y al final lo único que me queda es miedo al fotoenvejecimiento, a las arrugas, al cáncer de piel, de mamas, de útero, al HPV, a quedar embarazada, a no quedar, a ser pobre o fea o vieja, y a la celulitis.” Suspiró… “Mauri, ¿vamos al Auto Mac y nos pedimos unos dobles cuartos de libra con queso y bacon? No doy más”.

Lucrecia me va a volver loco… no creí que fuera para tanto. Y pensar que me critica porque leo el Olé.

Suddenly I See WATCH

 

 

 

 

 

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2 pensamientos en “Pobre Chica Cosmo…

  1. Pingback: Pobre Chica Cosmo… (via tecontaretodo) | GirlOfSummer85's Blog

  2. Pobrecita che, es una incomprendida…

    and she’s looking at me
    I can see her eyes looking from a page in a magazine… ♪ ♫ ♪

    Genial, besos!!

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