Seguridad insegura

Iba por un barrio medio pelo y en eso levanto a una pasajera vestida como de fiesta. No me cerraba mucho la mina ¿qué hacía así vestida en ese barrio, de día? Pero, hay cada bicho raro… Parecía simpática igual, medio boluda, porque se pasó dos cuadras buscando el cinturón del asiento de atrás. ¡Del asiento de atrás! Yo que manejo, ni lo uso… lo tengo a mano por si veo un rati. No me quiero comer una multa.

Y la mina me quería convencer que era por seguridad… seguridad… Mi hermano se mató con la mujer usando cinturón, y yo acá estoy. Se puso medio mal la mina cuando le dije. Pero tengo razón, si mi sobrinito se salvó raspando porque no quiso viajar con mi hermano para ir conmigo a la cancha.

Igual reconozco que yo soy medio inconsciente. Le conté de una vez que íbamos con mi amigo manejando un camión, por laburo, en plena tormenta. No va y se me rompe el limpiaparabrisas! En cuanto pude parar, me chorié uno, bueh… lo tomé prestado, pero era de un auto y no servía para el camión. Me tendrían que haber visto, manejando sin luces (bueee… siempre me olvido de comprar la lamparita), en semejante tormenta, con una mano en el volante y asomando la cabeza por la ventanilla, limpiando el parabrisas con la otra. Me cagué mojando y no sé cómo los que venían de frente no me arrancaron la cabeza.

La mina se reía, pero capaz que era de nervios… no sé por qué le conté lo de la faca también. Sí, tengo una faca escondida en el tablero ¿qué hay? Con los locos que hay en la calle, los piqueteros, y encima que yo soy medio calentón, a uno le corté el cuello porque me golpeó el capó… “Calenchu” me decía mi hermano. Y tenía razón… una vuelta un ñato se bajó del auto con un fierro, me apuntó a la cabeza y yo le pegaba cabezazos al caño… y arrugó el chabón.

Todo le conté. También le conté que yo encerrado no me quedo más. En cuanto termino de laburar, ¡afuera! Yo no caigo más, estoy limpio ahora… pero de eso no quise hablar mucho más.

Lo que pasa es que yo soy muy familiero, agarro a mi sobrinito y a los amigos y me los llevo a jugar a la pelota, y los pibes chochos conmigo, si los padres no les dan bola…

Bueh, llegamos. ¡Chau flaca, suerte!

Ella siempre lamentó no haberle pedido un teléfono. ¿Adónde iba a encontrar un taxista que la hiciera sentir tan segura? Viajando con él nada malo le podía pasar.

Rusty Cage LISTEN

Anuncios

Contame vos...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s